Por: Sara De Lille
Era una tarde soleada cuando Gabriela C. se aproximó a su refrigerador, “tenía un huequito y solo quería un taquito de frijoles”, comentó a Señora Editora, pero en lugar de eso, ella terminó destapando un misterio hasta ahora inexplicable.
No tenía idea de que esto podía pasar. Abrí el refri para comerme los frijolitos que sobraron en la comida. Tomé el contenedor de helado en donde siempre los pongo y cuando lo abrí… El bote tenía helado… ¡Helado! tal como decía en la etiqueta”.
Gabriela C.,
contactada.
Como muchos mexicanos Gabriela comparte la experiencia de tener botes de distintos productos rellenos de frijoles, arroces o guisos que se quedaron de la comida anterior. Al igual que ella muchos comemos varios días de un mismo guisado o combinamos las sobras un viernes para no cocinar. Que no se diga que en México no reciclamos.
Sin embargo, esa tarde Gabriela no pudo comerse su taquito de frijoles que tanto se le antojaba porque en ese bote de helado solo había helado. Confundida, ella tuvo que pedir unos tacos a domicilio mientras le buscaba una explicación lógica a lo que le acababa de suceder.
No supe cómo reaccionar. Primero le hablé a mi hermana y le pregunté si estaba realmente pasando esto. No lo podía creer. Ella vino a mi casa, abrió otra vez el contenedor y lo confirmamos: era helado. Yo no estoy loca (toma eso, Juan Francisco). En efecto, no había pistas de los frijolitos”.
Gabriela C.,
fan de los frijolitos.
Es una incógnita si alguien más entró al hogar y cambió el contenido del bote de Haagen Dazs. Lo que sí es un hecho es que el bote es el mismo ya que Gabriela aseveró que lo ha tenido desde el 2008 y la imagen es “inconfundible”. Los frijolitos refritos, en cambio, no fueron vistos nunca más.
Al cierre de esta edición no hemos tenido noticias sobre algún avistamiento de los frijolitos, pero Gabriela nos informa que ya se terminó el helado y ahora colocó un poco de picadillo en el bote, esperando que el fenómeno se repita. Aunque como todos sabemos, es algo que posiblemente nunca volverá a ocurrir.
Se reportó también que algunos vecinos de Gabriela la han estado visitando con la ilusión de que el milagro se repita. Algunos incluso han donado sus propios botes de helado vacíos y los han dejado como ofrenda afuera de su departamento.
¡Ayuda a Gabriela!
Aunque las autoridades ya están alertadas y tomando cartas en el asunto, se agradecerá con una generosa compensación económica cualquier información que ayude a Gabriela a saber el paradero de los frijolitos y la verdad detrás de este misterio. Mientras tanto, Gabriela C. ya pasó a la historia como la mujer que abrió un tupper de helado y efectivamente, encontró helado.
Sara De Lille es fundadora y directora de The Assembly México, una escuela de improv y sketch. Estudió comedia en UCB LA y en The Assembly Toronto. Le gusta pintar acuarela, hacer su bullet journal, bordar y coleccionar hobbies. Ha dedicado su vida freelance a hacer estrategia de marketing y a reivindicar la imagen de «la niña de los plumones».
