Por: Aldeni Fraga
En una serie de acontecimientos que la llevaron a replantear su existencia, una mujer de 33 años decidió finalmente contestar ese mensaje coqueto que abandonó hace 3 semanas, en el cual se le invitaba a salir por parte de un caballero, al que ella tachó como un verdadero mequetrefe.
¿La razón? Una brillante y grisácea cana púbica que hizo su aparición el 2 de febrero del 2021 a las 13:45, mientras esta mujer se preparaba para darse un baño. Al notar que su vello había pasado de estilo militar a un afro setentero, la mujer decidió darse una recortada amateur para no sentir en completo abandono su arreglo personal.
Al intentar sacudir un pelo fuera de lo normal, notó que este no se iba si lo zarandeaba, al contrario, estaba pegado a la piel, por ende era suyo, por ende gritó con todas sus fuerzas.
La posible víctima de “qué rápido se pasa el tiempo” sintió cómo la vejez le respiraba en la nuca, y pronto se colocaba una fecha de caducidad a su conchita. Rápidamente, tomó su celular, consultó a sus primeras opciones para sentirse deseada por otro cuerpo, pero falló de inmediato porque ya todos estaban casados.
Una segunda ola de llamadas y mensajes estilo “ontas” sucedió alrededor de las 7 de la tarde, desgraciadamente sin ninguna respuesta.
Al día siguiente, la joven comenzaba a vivir un posible luto a su sexualidad, cuando recibe un “jajaja” de un hombre que conoció en una aplicación de citas, y al cual solo apreciaba por la atención que en ocasiones le brindaba. La realidad es que el sujeto le caía gordo pero sus constantes halagos le brindaban esa ligera dosis de validación que se requieren diarias.
Finalmente aceptó salir con él uno de estos días, no sabemos cuándo, quizá un par de días antes de su próximo periodo, momento del mes más fructífero para las citas de las cuales pronto se arrepentirá.
Aldeni Fraga es una escritora, guionista, con un gusto culpable por los muebles con estampado de flores. Es la típica chica que sueña despierta. Virgo de día, Escorpión de noche. Sí conoce el mar pero no le sorprende tanto como lo esperaría.
«Sigan poniéndome peros, sigan buscándome el rabo, búsquenle hasta que se encuentren… los ovarios que me cargo» – Virginia Wolf
