Una lección de vida que ha impactado a miles.
Cuando Renata vio que uno de los focos en el tablero de su auto se prendió al arrancar su coche, se dejó llevar por su primer instinto: hablarle a su papá, hermano o novio para que él lo arreglara, tal y como hubiera hecho cualquiera de nosotras.
Sin embargo, la valentía de esta mujer, sin conocer ningún límite, la llevó a donde pocas personas en la faz de la Tierra han llegado: El manual del usuario de su automóvil.
Existen reportes que datan del siglo pasado que indicarían la existencia de una revisión de manual de usuario en los finales de los 60. Eran tiempos diferentes. Hoy Renata cambió el rumbo de la historia al convertirse en la primera mujer en abrir dicho documento.
Entre cientos de páginas con información encriptada, logró reconocer el símbolo que se había iluminado en el tablero no era una lámpara mágica, era el indicador del aceite. Algo andaba mal.
“Yo había escuchado hablar del aceite del motor, incluso he visto comerciales, pero ya estando ahí, es la adrenalina la que te guía y tienes que confiar en ti misma”.
Renata,
exploradora de manuales de usuario.
Renata vio que dentro del manual también había una especie de mapa del tesoro (honestamente todas en Señora Editora ya estamos super intrigadas con el manual del usuario) en el que se indica dónde revisar el nivel del aceite. Así que lo hizo.
Según relata esta valerosa persona, primero tuvo que desatorar la tapa del motor (que luego se nos informaría se llama cofre), después encontró el tanque donde se almacena el aceite, ahí viene la aguja medidora y ¡Poom! en verdad estaba bajo el nivel de aceite.
No sabes la satisfacción que sentí cuando me supe capaz de detectar un desperfecto en mi coche. Sentí el verdadero poder en mis manos”.
Renata,
lista para trabajar en los pits de F-1.
Fue en ese momento de ebullición de emociones liberadoras cuando un auto pasó al lado de Renata mientras ella ‘echaba talacha’ (ella asegura que así se le dice a revisar y hacer arreglos del vehículo), y uno de los tripulantes le gritó un piropo. Así fue como Renata se dio cuenta de la realidad: el patriarcado seguía ahí.
Si tú como Renata has tomado medidas para desmantelar al patriarcado sin mucho éxito, escríbenos. Queremos conocer tu historia.
