Acorralada por el algoritmo, esta mujer se ve obligada a planear su boda sin tener con quién casarse

El único pecado de esta mujer fue dar un clic donde no debía. Foto de Nika Zhorzholiani en Pexels.

Todo empezó con lo que parecía un inocente clic.

¿Has sentido como si tu celular te estuviera espiando? ¿Qué tal cuando estás hablando con tus amigas de ir de viaje y a los cinco minutos les aparecen anuncios de ofertas de vuelos y hoteles y demás? Bueno, pues eso justo le pasó a Cristina Antúnez, pero con un tema un poquitín más delicado: una boda.

Esta historia comienza hace un par de meses cuando Cristina, una exitosa desarrolladora web, decidió tomarse un pequeño break de sus actividades diarias. Mientras revisaba sus redes sociales, notó un vestido que le pareció lindo y estaba en descuento. Se le hizo fácil darle clic. 

El vestido ni siquiera era blanco, era más bien como rosa muy claro, o sea, no necesariamente era un vestido de novia. En verdad no lo sabía”. 

Cristina Antúnez,
no sabe distinguir entre vestidos de gala y de novia.

Acto seguido, Cristina estaba en un sitio web exclusivo de vestidos de novia, aceptando todas las cookies porque el vestido estaba hermoso, de acuerdo a la misma Antúnez.

Después empezó la invasión: anuncios para lunas de miel, banquetes, música en vivo, dj’s, cattering, banquetes. Los anuncios que le aparecían a Cristina iban con una intención muy clara: casarla a toda costa. Afortunadamente, Antúnez tenía un trabajo y no tenía ni siquiera una pareja, así que bien podía dejar todo esto atrás.

Volví a trabajar como si nada porque entre mis planes inmediatos no estaba casarme. Entonces me llegó por correo algo inesperado que cambió mi vida: Las 7 mejores mesas de regalo y por qué te tienes que casar cuanto antes”.

Cristina Antúnez,
víctima del algoritmo.

Aquí fue cuando Antúnez no se pudo resistir, abrió mesa de regalos en todos lados: Amazon, Liverpool, Palacio, Home Depot y hasta Galerías el Triunfo porque siempre había soñado con adquirir ese cenicero gigante con forma de pirata. 

Después de abrir mesas de regalos en todos los establecimientos que pudo, Cristina ya no miró hacia atrás, eligió diseños de invitación, hizo la lista de invitados, adquirió el vestido, diseñó sus centros de mesa, incluso hay reportes que aseguran que Antúnez habló a la iglesia de la colonia para apartar al padre.

Todas estas actividades toman tiempo y esfuerzo y finalmente le pasaron factura a Cristina, ya que su desempeño en el trabajo se vio afectado drásticamente, ocasionando que la despidieran. 

Encima de todo, al cierre de esta edición, Cristina Antúnez tampoco había tenido tiempo de conseguir una pareja con quién casarse.

Seguiremos informando, señorona. Mientras tanto te recomendamos que tengas mucho cuidado con dónde das clic.