Llegaron mis muertitos pero detonaron mi ansiedad social. ¿Les digo que se equivocaron de altar?

El entusiasmo desbordado de Tere Ramírez abrió un portal que ya no pudo cerrar. Foto de Luis Zambrano en Pexels.

Me da pena que hayan venido desde tan lejos, pero mi salud mental es prioridad. 

Una de las principales y más emblemáticas tradiciones de nuestro país es la de la Noche de Muertos. En muchos de los estados se acostumbra poner altares que contienen la comida, bebida y todo lo que más les gustaba a los difuntos para que nos visiten en la noche del primero de noviembre.

Tere Ramírez nunca había puesto un altar en su casa, pero este año decidió hacerlo y hacerlo en grande. Por medio de fotos, Ramírez invocó con fotos a tíos, tatarabuelos, amigos y mascotas. 

El entusiasmo de Tere crecía cada minuto mientras llegaba la madrugada del 1 de noviembre, fue por eso que Ramírez incluso acudió a sus vecinos en busca de más fotos para su altar. 

Ramírez consiguió la alarmante cantidad de 178 fotos para su altar que ya ocupaba la mayoría de su pequeño departamento en la colonia Escandón. Era difícil caminar por su departamento. Esto fue una luz roja para Tere; sin embargo, ella siguió con el plan sin sospechar que lo peor estaba por venir.

¡SÍ LLEGARON!

Nadie hubiera podido imaginar que Ramírez, en efecto, abriría un portal a través del cual los difuntos hicieran su triunfante aparición. 

“Pensé que era un lindo detalle, una maravillosa tradición, pero no que iban a ‘llegar llegar’ de a deveras”.

Teresa Ramírez,
ya cree en fantasmas.

Ramírez, al ver que las ánimas ya superaban el centenar, empezó a hiperventilar y a sudar frío, su ansiedad social estaba oficialmente detonada.

Esto hizo que Ramírez, con toda la pena del mundo, les dijera a todas las visitas que estaban en el altar equivocado.

“Me da pena que vinieran desde tan lejos, más a los que eran familiares, obvio. Pero mi salud mental es prioridad”.

Teresa Ramírez,
su salud es primero.

De todo corazón, queridas señoronas, esperamos que a ustedes les vaya mejor que a Tere con sus visitas, que disfruten a sus difuntos y que alcancen a preguntarles dónde enterraron el oro y a quién le corresponden los terrenos antes de que les llegue su ansiedad.