Esta mujer ha recibido tantas llamadas en las que le cobran a un tal Gerardo que ya sospecha que tiene una doble vida.
¿Tú qué haces cuando recibes llamadas de números desconocidos? Grisel Saldaña Flores no puede contenerse, tiene una debilidad por siempre contestar su teléfono y últimamente todas las llamadas se tratan de lo mismo: Santander cobrándole a un tal Gerardo la exorbitante cantidad de 273 pesos.
Grisel ya lo intentó todo: Condusef, Redeco y hasta cambiarse el color de pelo, pero nada ha dado resultado. Grisel sigue recibiendo hasta 28 llamadas al día, unas más amenazantes que otras. En el mes de diciembre se sintió tan acosada que pasó por su mente pagar la deuda del tal Gerardo.
Y así fue como una desinteresada intención (porque no llegó a pagar la deuda) fue la chispa que encendió la hoguera de la crisis de identidad de Grisel que la empezó a consumir.
¿Y si sí soy ese tal Gerardo?

Grisel comenzó a cuestionarse si toda su vida era solo una simulación y en verdad sí es ella ese Gerardo, padre ausente de tres, proveniente de un pequeño pueblo de Sonora y a quien su madrecita (que en paz descanse) apodaba “el ronco” porque su voz particular.
De pronto toda la vida de la tal Grisel empezó a desvanecerse y a sentirse lejana. En un abrir y cerrar de ojos Grisel ya estaba viviendo la vida de Gerardo “El Ronco” Manríquez y no podrás creer lo que ocurrió después.
Rodillas y sueños rotos
Gerardo era un hombre con sueños grandes pero un pasado tortuoso que lo había marcado de por vida. Como muchos, quería ser futbolista profesional; como pocos, tenía el talento para lograrlo y como a millones, se le ch.ngó la rodilla
Esa lesión lo llevó a una vida de vicios que terminó en- –
Suena el teléfono.
Gerardo contesta.
- ¿Bueno?
- ¿Me puede comunicar con Gerardo Manríquez?
Grisel cuelga.
