Esta mujer pidió su licencia de maternidad para ser una Motomami de tiempo completo

Mujer con actitud retadora está de pie junto a una motocicleta con la luz encendida. Adquirir una motocicleta y aprender a manejarla es parte del plan de Martha. Foto de Olga Budko en Unsplash.

Chica, ¿qué dices? Que la Ley Federal del Trabajo está de tu lado. 

¿Conoces a esa amiga a la que siempre le sobran actividades y le falta tiempo? Martha Sámano Rodríguez es una de ellas. 

No importa qué día de la semana sea, no puedes hacer planes con Martha Sámano (díganselo a la becaria que tuvo que reagendar esta entrevista más de 4 veces) porque siempre tiene la agenda llena. 

Según relata la propia Martha, para ella el día no tiene suficientes horas y algo así le pasaba a su mamá todo el tiempo, “supongo que es genético”, dice Sámano entre risas. 

Lo que es inexplicable, comenta Sámano es que a diferencia de su madre, ella no tiene hijos, pareja, mascota ni plantas y aún así, su sola existencia y cuidados (que apenas la mantienen viva) absorben cada segundo de su día. 

Martha lo ha intentado todo, ha probado con diferentes técnicas de administración de tiempo pero siempre termina igual, sin tiempo para absolutamente nada fuera de su empleo como coordinadora de proyectos en una consultora legal. 

Por eso, cuando vio que Rosalía preparaba el lanzamiento de su disco a través de una especie de Mandamientos de una Motomami, Martha supo que de alguna manera tendría que pedir permiso en su trabajo: Ser Motomami sería un trabajo de tiempo completo. 

Entre los mencionados mandatos se encuentran: 

Este nivel de responsabilidad afectiva toma tiempo, señorona. Considérelo usted también.
Las mutaciones mínimo llevan unas semanas.
El postre como sea, lo que llevará tiempo es ser leyenda del fitness.
Y si vas a ajustar un motor, mínimo una semana de asesorías de mecánica.

Estos son solo algunas de los veinte ‘Mandamientos Motomami’, así que entre ser leyenda del fitness, tener cuerpo de lepidóptero, aprender de mecánica automotriz, además de adquirir y aprender a manejar una moto, a Martha le hubiera tomado años de su vida llegar a ese nivel de Motomami. Afortunadamente, tenía un as bajo la manga.

Agradecida con los héroes que nos dieron la Ley Federal del Trabajo

Sámano, a unos días del lanzamiento oficial del disco de Rosalía, encontró la solución: Solicitar una licencia de maternidad.

Dicha licencia le da el derecho a 12 semanas por maternidad pagada y de cualquier extensión si es imposible para la mujer regresar a trabajar a causa de su embarazo o parto.

Así fue como Martha hizo el papeleo y aseguró que su panza “no era panza normal” y que en efecto estaba por convertirse en ‘mami’. Sin más detalles y técnicamente sin necesidad de mentir, firmó papeles, recolectó firmas y abandonó la oficina de Recursos Humanos sin mirar atrás. 

Ahora la pregunta queda en el aire, ¿serán 12 semanas suficientes para que Martha se vuelva una Motomami hecha y derecha? 

Señora Editora seguirá informando.

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