Conoce la lucha de esta ejemplar mujer que busca mejorar el mundo. Ni Erin Brockovich llegó tan lejos.
No cabe duda que la pandemia trajo consigo una infinidad de cambios y de reflexiones sobre lo que en verdad importa en este fragmento de existencia llamado vida. Al menos a Léa Martínez, escritora de novelas ligeramente subidas de tono, ya le quedó muy claro que la comodidad es el eje rector que dictará su vida de ahora en adelante. ¿Cómo lo descubrió? No lo podrás creer.
¿Resfriado común o COVID?
Cuando Léa presentó síntomas de moqueo y cuerpo cortado en septiembre del 2021, le notificó a familiares y a amigos que no iría a eventos y que guardaría cuarentena para descartar cualquier peligro de contagio de Covid a lo cual su familia reaccionó llevándole comida, películas, libros y cuadernos para dibujar. Todo un armamento para pasar la enfermedad.
Después de una prueba de PCR a domicilio, Léa se enteró de que en verdad solo había tenido un resfriado un poco más fuerte de lo habitual, pero para ella era demasiado tarde, su destino había sido sellado: estuvo tanto tiempo sin moverse de su sillón que ya no se podía despegar de él.
Ya completamente recuperada de su resfriado, Martínez regresó a sus actividades regulares pero con una variante, ahora TODO lo hacía desde su sofá.
Tan solo pensar en todo el tiempo que perdí trasladándome a diferentes puntos de mi departamento me da escalofríos”.
Léa Martínez,
buscadora de eficiencia.
Nueva Normalidad Insólita
Para su nueva vida en el sofá Léa adquirió un pequeño frigobar que conectó justo al lado del sillón, desde donde también toma llamadas de trabajo, siestas a media tarde, come, trabaja, hace yoga, recibe visitas, organiza eventos. Incluso hace tres días Léa recibió a su primer bebé justo ahí en su querido sillón.
Tuvimos el baby shower aquí, me hizo todo el sentido tener a Silvana en el mismo sitio donde sentí una energía tan bonita”.
Léa Martínez,
nueva mamá.
¿Un octavo de superficie por renta completa? No lo creo
Esta nueva normalidad hizo que Léa también se cuestionara por qué seguir pagando el exorbitante precio de un palacete contemporáneo cuando claramente puede sobrevivir en el sillón. Sí, con todo y bebé.
En diciembre, con la bebé ya un poco más grande, Léa habló con su casero para advertirle que solo pagaría la cantidad equivalente a un octavo del departamento. A lo cual no tuvo una respuesta favorable.
Se me hace insólito que a estas alturas de la pandemia y de la civilización, haya gente tan intransigente”.
Léa Mártínez,
a punto de iniciar una revolución de vivienda.
Siendo una idealista incansable, Léa no dejó su inquietud ahí. Al contrario, ahora está llenando el departamento de más sofás y ya empezó a subarrendar.

Por el momento somos 4 personas cohabitando y te puedo decir que nunca me había sentido más acompañada y feliz. Lo recomiendo”.
Léa Martínez,
emprendedora.
Ahí lo tienen, Señoronas, una opción para resolver sus problemas de rentas elevadas y exceso de espacio. ¿Ustedes se han preguntado qué porcentaje de su casa usan? ¿Por qué pagarlo todo? Discútanlo en equipos de tres, señoras.
