¿La Sirenita? ¿Quién es ella? A esta mujer la inspiró Gladis, la orca vengativa. Conoce su conmovedora historia.
Tras leer la impactante noticia de un grupo de orcas que está atormentando a veleros y yates en la estrecha península de Gibraltar, Wendy Lorca tuvo una gran idea: tenía que volverse orca.
A menos que vivas debajo de una piedra o en el fondo del mar, te habrás enterado de la noticia de una orca llamada Gladis, quien ha estado atacando embarcaciones debido, probablemente, a que sufrió en el pasado algún ataque por parte de una embarcación. Eso lo pueden leer aquí. A nosotras lo que nos interesa es la historia de Wendy.
Lorca es diseñadora industrial y lleva 4 años trabajando para una reconocida empresa transnacional que produce y distribuye golosinas de lujo. Que ¿por qué es esto relevante? Porque es importante que sepa, señora, que Wendy puede hacer lo que sea con sus manos, no así con sus emociones.
Tras varios meses de perseguir, sin éxito, un aumento o al menos un ajuste salarial por antigüedad, Wendy empezó a sentirse frustrada. Le costaba trabajo reunir fuerzas para ir a un lugar en el que sentía que no se le valoraba. Su rendimiento empezó a verse mermado y las llamadas de atención se estaban acumulando.
Tenía que buscar la manera de comunicar mi enojo antes de que mi ira escalara. Pero fallé, no lo comuniqué y mi ira escaló”.
Wendy Lorca,
somatiza de formas gastrointestinales.
Además de ira, relata Lorca, la sed de venganza invadió su ser en el momento en el que le dieron un aumento y una promoción a un colega que llevaba menos tiempo en la empresa. Así que un día explotó e hizo lo que cualquier mujer hubiera hecho: Le robó unos tuppers a la persona que obtuvo, el que relata Wendy, era su aumento.
Desgraciadamente, el circuito cerrado de la empresa le mostró a todos sus compañeros que en efecto había sido ella quien se había robado los contenedores de plástico.
Avergonzada, humillada y siendo el centro de la cábula y todos los memes de su compañía, Wendy estaba a punto de renunciar cuando se topó con la nota salvadora de la orca que se vengó de sus agresores en el pasado y además entrena a más orcas para que se unan a la causa. La respuesta estaba frente a sus ojos… bueno, y en su apellido y en unas fábricas de textiles, viniles y acrílicos: Wendy se volvería orca.
Hoy voy a cambiar
Además de continuar con su trabajo, Wendy se dedicó en cuerpo, alma y aleta a hacer posible su sueño y como esta nota está dentro de la sección “¡Eso, Mamona!”, sabrá usted señora, que Wendy lo logró.

Al principio dibujó varios intentos de un traje que le permitiera moverse libremente, pero que también le diera cierto estatus y autoridad, tal como el de una orca terrestre. Ya que se decidió por el diseño final, Wendy lo materializó con la precisión y rapidez por la que le pagan en su trabajo, pero que por los sucesos pasados no ha podido ejecutar.
El primer día que Lorca llegó a la oficina ya como una orca, sus compañeros no sabían de quién se trataba, hasta que se sentó en su cubículo como si se tratara de cualquier otro martes de junta con el equipo creativo.
Pero había algo diferente con Wendy y no eran solo sus aletas y olor a vinipiel. Era una nueva actitud. Cada vez que alguien decía algo que a Wendy no le parecía, ella tiraba algún objeto al piso.
¿Junta a las 8 de la mañana? Te aviento unos plumones. ¿Tienen que trabajar el fin de semana? Aviento una silla al aire. Nunca me había sentido más asertiva y escuchada”.
Wendy Lorca,
inspiración de todas.
Lo mejor de este caso es que nadie parecía enojarse con Wendy. Todos encontraron este sistema muy eficiente, divertido y liberador. Wendy se había convertido en la voz del pueblo. Tal fue el impacto que Wendy obtuvo de nuevo la confianza y el cariño de sus colegas, además del respeto de sus patrones.
A dos semanas de su transformación, o liberación, como ella le llama, Wendy Lorca obtuvo su merecido aumento y una mejora en las condiciones laborales de sus colegas. «Y apenas voy empezando», concluyó en entrevista exclusiva para Señora Editora.
