Justo cuando pensaba que le había entendido a la vida, su útero llega y la sorprende con algún nuevo síntoma que la hace creer que está al borde de la muerte. Es hasta que hace cuentas que se entera de que es solo su vieeejo síndrome premenstrual.
Maura Díaz lleva menstruando la mayor parte de su vida y aún así, sigue sin estar lista para las sorpresas que su útero le tiene preparadas cada mes.
Pero Maura no lo había notado. Hasta el pasado jueves Maura seguía pensando que todos estos eventos no estaban conectados.
No te voy a mentir, a veces no llevo las cuentas tan al día y se me olvida que ando premenstrual. Eso cambió hace 7 meses cuando de la nada empecé a tener un deseo vehemente por alimento”.
Maura Díaz,
investigadora privada.
La vehemencia, según Díaz, fue lo que hizo que prendiera la alarma y empezara a anotar en una libretita lo que había experimentado. Nadie sospecharía que esa pequeña libretita de Kitty sería su herramienta para desenmascarar al enemigo.
Cuatro semanas después se trató de un estreñimiento que no había tenido desde la prepa; cuatro semanas después fue una diarrea incontenible; cuatro semanas después una disforia que la hizo cuestionar la razón de su existencia y cuatro semanas después una torpeza inconcebible, sobre todo insostenible para alguien que cuida a infantes en una guardería. Esto no podía seguir así.
¡Eureka!
Fue hasta que Maura hojeó su libretita un día que estaba aburrida, que encontró el patrón: ¡Claro! Estuvo frente a mí todos estos años. Desde aquel verano después de segundo de secundaria el enemigo ha vivido en mí.
Fue como descubrir a un asesino serial. Cuando finalmente hice cuentas, noté que detrás de la irritabilidad, la depresión, el estreñimiento, la diarrea, la fatiga, la confusión, los arranques de ira, la pérdida de impulso sexual, la poca capacidad de discernimiento, la baja autoestima, el aumento de miedos, el insomnio, el exceso de sueño, la tristeza, la intolerancia a luz y ruidos, la distensión o sensación de gases, el hambre, el dolor de cabeza, la sensibilidad en las boobs y la desesperanza, solo por mencionar algunos, estaba el mismo culpable: mi síndrome premenstrual”.
Maura Díaz,
víctima del síndrome premenstrual.

La verdadera historia de terror
Aunque este descubrimiento suena esperanzador no solo para Maura, sino para todas las señoras ahí afuera, en el fondo tiene un sabor amargo. Esto se debe a que dentro de 28 días, cuando el útero esté listo para hacer de las suyas, Maura volverá a caer y no se acordará de que está siendo víctima del mismo monstruo porque uno de los principales síntomas de dicho síndrome es justamente el olvido. MUUUUAAAAAJAJAJAJAJAJAJA 😈😈😈.
