A pesar de tener dificultades para distinguir al Océano Pacífico del Atlántico, esta mujer ahí la lleva

Una mujer en traje de baño, frente al mar. Sostiene un pareo amarillo y sonríe a la cámara. Karely tuvo el error de confundir océanos en una junta con señores. No podrás creer las consecuencias.

Tampoco vamos a mentir, ella no es la señorona más exitosa, pero como el título lo indica: ahí la lleva. 

En un mundo donde se espera que las mujeres lo sepan todo, desde la receta secreta del mole hasta la diferencia entre un océano y otro, nuestra heroína demuestra que no es necesario ser una enciclopedia marina para manejarse en este océano llamado vida capitalista. Karely Paredes se ha convertido en un ejemplo de cómo la geografía no define el éxito.

La tormenta perfecta
En su último “performance review”, Karely, quien solía tener un puesto de alto impacto en una empresa transnacional de movilidad, sorprendió a todos cuando afirmó con seguridad que Acapulco tenía una vista espectacular del Atlántico. Su jefe inmediato, así como el resto de señores de la junta directiva, la vieron con una mirada de ternura y triunfo, como de un pescador que acaba de atrapar a su presa. 

Esa mirada fue el inicio de un huracán para Karely, quien atormentada por esa desafortunada aseveración, fue inmediatamente descartada para representar a su empresa en una convención que tendría lugar en dos meses. Ya ni la invitaban a comer con los jefes. Karely estaba terminada. O al menos eso pensaron esos “biegos”. 

Ni dos océanos la detienen
Lo que realmente sorprende de Karely no es su desconocimiento de los océanos, sino su increíble capacidad para lograr cualquier cosa que se proponga. Después de haber sido despedida de su empresa, Karely se convirtió en la organizadora estrella de eventos en su colonia, conocida por sus fiestas que se convierten en leyenda. La fiesta de quince años de su sobrina, con un tema de sirenas (ironías de la vida), fue un evento que todavía se comenta con admiración. 

Además de sus habilidades como organizadora, Karely también ha demostrado ser una emprendedora nata. Con su pequeño negocio de repostería, «Dulces Olvidos», ha conquistado el paladar de muchos, convirtiendo su pasión por los postres en una fuente de ingresos y satisfacción personal. Su especialidad: un pastel de tres leches que, según dicen, es capaz de hacer olvidar cualquier problema. 

Karely ha demostrado que su verdadero talento no está en los mapas, sino en su capacidad para crear momentos inolvidables y conectar con las personas. Su autoconfianza y sentido del humor la han llevado lejos, mostrando que la geografía es solo una parte pequeña del vasto océano del éxito.

Así que, queridas lectoras, la próxima vez que alguien les pregunte sobre la ubicación del Golfo de México, recuerden a Karely y sonrían. Porque al final del día, el éxito se mide en risas, no en coordenadas. A menos que seas mujer en un puesto de alta dirección, entonces sí se puede medir en coordenadas. ¡Cuidado!