¿Te quedaste sin ideas de citas para encender la llama con tu pareja? No te preocupes. Como siempre, la ciencia te tiene la solución.
En un reciente estudio de la Universidad Perrológica del Bajío se comprobó lo que ya muchas de nosotras habíamos sospechado: las parejas que van juntas al gimnasio únicamente a estorbar, ocupando las máquinas sin usarlas y tomando selfies, tienen un 73% más de probabilidades de éxito en su relación. ¡Sí, señoras, los influencers de Instagram lo sabían todo este tiempo!
El estudio, liderado por un conjunto de científicos (que solo iba a los gimnasios a estorbar), observó a más de 500 parejas durante seis meses.
Nos dimos cuenta de que las parejas que dedicaban sus visitas al gym a charlar, hacer poses de yoga más para la foto que para el cuerpo, y, por supuesto, dejar la toalla en la caminadora mientras no corrían ni una cuadra, mostraban un notable aumento en la satisfacción de su relación».
Pero, ¿cuál es el secreto detrás de este fenómeno? Según los especialistas, “El tiempo que pasan juntos sin hacer realmente nada productivo crea una conexión emocional profunda. Esa sensación de logro por solo haberse levantado temprano solo para hacer enojar a un grupo de cñores mamados aumenta los niveles de dopamina y adrenalina”.

¿Qué dicen los deportistas?
“Sabemos que un día nos la van a hacer de pedo” señala María Ángeles Jensen y su novio, Manu DomRo, una pareja icónica en su cuenta conjunta de Instagram, quienes se convirtieron en la cara del estudio a cambio de exposición mediática en una revista científica (la lucha le están haciendo).
“Esta sensación de peligro de echarnos encima a todo el gimnasio en lunes a las 7:30 de la noche en verdad nos unió. Nos tomamos 50 selfies juntos frente al espejo, mientras los que sí quieren entrenar nos ven con desprecio: super hot”.
Y es que, según el estudio, compartir esta inactividad activa en un ambiente de sudor y frustración ajena es una receta para el éxito romántico. Así que ya saben, señoras: la próxima vez que tu pareja te invite al gym, no lo pienses dos veces. No importa si lo único que levantas son las cejas del entrenador. ¡Atrévete a despertar el amor y el odio al mismo tiempo!
