¡Oh, no! Me siento de maravilla pero quiero desquitar mi sesión de terapia, ¿qué tragedia me invento?

Una mujer sentada sobre una silla. Sus manos las tiene reposadas sobre la frente en actitud de desolación. ¿Quién iba a pensar que una se podría quedar sin traumas?

Definitivamente Dios le da las batallas más difíciles a sus Señoronas más fuertes. Esta agridulce pieza periodística tiene como protagonista a Liliana Pereira, una mujer agobiada por el ¿éxito?

Suena como una contradicción, pero ese aumento de sueldo, junto con prestaciones, la mejora en su relación con su madre y una relación sexoafectiva estable la puso en una encrucijada. ¿Qué le voy a contar a mi terapeuta en la siguiente sesión?

Liliana, afectada pero consistente
Desde que empezó a ir con su terapeuta, Liliana se ha distinguido por ofrecer una gran variedad de traumas y tragedias a la especialista de la salud quien en las últimas sesiones ya hasta palomitas lleva para disfrutar del show. A Liliana le gusta mantener cierto standard, según le confesó a Señora Editora en entrevista exclusiva, 

Si mi psicóloga quiere entretenimiento, lo tendrá. De eso me encargo yo”. 

Liliana llevaba una racha impecable de unos 4 meses en los que cada semana su situación empeoraba. Su terapeuta estaba feliz de verla y tratar de solucionar ese desastre. Pereira se sentía cada día más orgullosa porque estaba haciendo que el dinero invertido en verdad trabajara.

Pero todo eso cambió 
El pasado miércoles, a tan solo unas horas de su sesión de terapia, Liliana empezó a hacer la lista de temas y tragedias que quería abordar y ¡oh, sorpresa! Liliana estaba bien. Por mucho que le rascó, no encontró un tema que le tuviera particularmente detonada ni preocupada ni remotamente entristecida. Ella la estaba pasando bien. Estaba en paz. 

Esto atormentó inmediatamente a Liliana quien pensó en la tremenda decepción que sería para su psicóloga el no recibir su dosis semanal de traumas y lágrimas. Así que pensó en hacer lo que cualquier señorona en su sano juicio haría: mentir. 

Tras una ardua investigación de tragedias, traumas y “temitas” intergeneracionales, Liliana llegó a una lista de 4 tragedias para tener a la mano en caso de que esta situación se pueda volver a presentar. 

Podrán decir lo que quieran de Liliana, pero consistente es.

Como Señora Editora es un medio de comunicación comprometido con ayudar a la damita mexicana contemporánea y Liliana fue tan amable de compartirnos sus hallazgos, aquí van 4 tragedias infalibles para usar en las sesiones de terapia en las que ya te hayas quedado sin traumas que contar: 

  1. Siento que el aseo de mi casa es interminable. Es como si tuviera que empujar una roca desde abajo hasta la cima de una montaña una y otra y otra vez. 
  2. Me acerqué demasiado al sol. Y me quemé en la playa.
  3. Estoy desarrollando un amor prohibido por un enemigo de mi familia. Se apellida Montesco. 
  4. Les ofrecí pan a los de la oficina y ahora tengo que llevarles diario.

Y usted, Señorona, ¿cuál es su tragedia a la que recurre cuando se le acaban sus traumas verdaderos?

De pensarse.