Es bien sabido que la moda y las tendencias siempre vuelven, pero ¿qué pasa cuando tú no puedes volver de una moda?
Literalmente eso le pasó a Eli Rodríguez, una Señora zacatecana cuya pasión por seguir tendencias la llevó a un punto sin retorno.
Desde el primer día que Eli adoptó la moda que impuso Fey de scrunchies y blusas de cuadros oversized, ella cambió. Algo en su química cerebral se activó para nunca más apagarse.
Que si su skinny jean, su croc, su ombliguera, su infame pantalón a la cadera. Eli siempre buscaba la forma de traer los trapos más de moda”.
Declaró la madre de Eli en entrevista exclusiva para Señora Editora, a lo que agregó: pero siempre volvía… hasta hoy.
Algo cambió
Según fuentes que prefirieron mantener el anonimato, Eli atravesaba por una crisis de la mediana edad justo cuando la tendencia oversized se apoderó de todas las portadas de moda del mundo. La tormenta perfecta.
Para ella hizo clic inmediato. Se empezó a vestir con prendas más y más grandes que no acentuaban su figura, pero sí acentuaban el hecho de que estaba pasando por temitas”.
La conducta autodestructiva de Eli pasaba desapercibida justo por el empuje mediático de dicha tendencia. Jovencitas, señoras, ancianas y todas las personas más cool de internet usaban ropa tan grande que ya era difícil distinguir si era ropa, disfraz o botarga. Todo el mundo estaba validando el comportamiento errático que pudo pasar desapercibido por tanto tiempo. Así que Eli siguió, siguió y siguió.
Un buen día, durante una videoconferencia en su trabajo, su colega a quien llamaremos “M” notó que apenas se lograba ver el rostro de Eli entre capas de tela que ya ni forma tenían. Para el final de la llamada en el cuadrito de Eli solo se veía tela, aseguró “M”. De inmediato se puso en contacto con ella, pero era demasiado tarde, Eli se había extraviado dentro de su propia ropa.
Tras dos días en los que su madre y su hermana intentaron sacarla de lo que parecía ser un onesie demasiado oversized, Eli se rindió y les mandó un mensaje desde su celular diciéndoles: “Ya déjenme aquí, aviéntenme comida y agua de vez en cuándo. Ah, y el cargador de mi celular, aquí hay contactos”.
Aún no se sabe en qué especie de dimensión desconocida está Eli, lo que sabemos es que tiene wifi y sigue laborando en su empresa.

Existen rumores de que algún día Eli encontró la salida de su laberíntica prenda, pero al ver el estado del mundo exterior ella, por su propio pie, decidió regresarse y perderse entre sus gigantes prendas para nunca más volver.
Y tú, Señorona, ¿eres de ropa oversized o todavía de skinny jeans? Aquí no juzgamos.
