Ellos terminaron, pero sus demonios siguen juntos. Ya planean la boda.

Una pareja de humanos sentados en la banca de un parque. Se ven tristes, pensativos. Entre ellos, se ven las siluetas de dos demonios enamorados. El amor acaba cuando te das cuenta que lo más compatible que tienen son sus demonios.

El temido whatsapp llegó: Save the date. Nos casamos. 

El mensaje que en otras circunstancias significaría júbilo, fiesta y esperanza por los nuevos inicios representaba todo lo contrario para Silvia y Arturo, quienes solían estar en una relación sexo afectiva “indestructible” hasta hacía apenas un par de semanas, cuando terminaron de una forma dolorosa e irreconciliable. 

¿Por qué Silvia y Arturo se creían indestructibles?

Este par de personas se conocieron a través de una amiga en común, quien por obvias razones, prefiere mantener su identidad en secreto. Silvia y Arturo se llevaron increíble desde que se conocieron. Su amiga revela que se vieron chispas cuando se presentaron. Ellos mismos lo confirmaron en entrevista exclusiva para Señora Editora: caímos rendidos el uno con el otro. La relación se solidificó tan rápido como se van los meses de septiembre a diciembre. En un abrir y cerrar de ojos, ellos ya vivían juntos. 

Mientras los meses pasaban, se dieron cuenta que gran parte de su química provenía de que tenían en común algunos temas sin resolver: Sus DEMONIOS ERAN COMPATIBLES. Así es, heridas del pasado, traumas pendientes, cicatrices de alma, todo se complementaba. 

Silvia, de apego ansioso, empezó a ver esta dinámica casi perfecta con sospecha, así que le propuso – por diversión, por curiosidad, por lo que sea – a Arturo ir a terapia de parejas para ver qué era lo que los mantenía tan bien tan juntos ya que ninguno había experimentado tal fenómeno anteriormente. 

La misma amiga que los presentó les recomendó una terapia alternativa de la cual nunca pudieron recuperarse.

Terapia de 2, felices los 4

Llamaremos Marcia a la especialista en relaciones que atendió a Silvia y a Arturo. Lo primero que les pidió fue quitarse zapatos y calcetines al entrar a su santuario (un estudio en la Narvarte). Con tal de saber cuál era el factor que le daba tanta estabilidad a su relación, Silvia y Arturo lo hicieron sin dudarlo ni un segundo. 

Igual lo hicieron cuando les pidió frotarse contra un pino navideño de plástico, también recibieron golpes de ramas de ruda, masticaron palo santo y le entregaron una muestra de orina sin cuestionar. 

Tras una sesión de preguntas y respuestas incómodas, el veredicto era muy claro: ellos no estaban enamorados, sus demonios sí. Sus nombres eran Ereshkigal, reina del inframundo y Belial, demonio malvado e inútil. 

Estos dos seres se comunicaban de una manera poderosísima. De hecho por eso cuando se conocieron literalmente hubo chispas. Era apenas el inicio de un flamante amor que terminaría por consumir a sus humanos.  

Una pareja hombre y mujer están sentados sobre una cama. Se dan la espalda, se ven tristes.
El último clavo del ataúd fue cuando sus demonios les pidieron ser pajes en su boda.

El inicio del fin

En cuanto salieron del “santuario” de Marcia, Silvia y Arturo se dieron cuenta de que algo había cambiado. De pronto notaron que no querían comer lo mismo, que una quería tener todo bajo control y el otro solo la seguía. Que no compartían su visión del futuro, simplemente se estaban dejando llevar. A diferencia de Ereshkigal y Belial, quienes ya tenían pláticas de compartir eternidades y hasta engendrar alguno que otro demonio menor. Esto empezó a generar fricciones entre la pareja humana, porque sus objetivos no se parecían en nada a los de los demonios.

¿Celos, envidia o simplemente una bofetada de realidad? Tal vez fue una mezcla de todos estos elementos lo que llevó a la pareja de humanos a decidir terminar su relación. Los demonios, ni tardos ni perezosos, les dijeron que ellos sí se quedarían juntos. Que si querían seguir su camino por separado, tendrían que encontrar nuevos demonios.

El último clavo del ataúd

Silvia y Arturo, devastados, aceptaron el trato. Lo que no sabían es que apenas unas semanas después les llegaría el WhatsApp: Save the date E&B.

No tenía que ser una bruja para adivinar que eso pasaría, pero de todos modos sentí algo de celos. Pensé que seríamos Arturo y yo los que nos casaríamos”.

Lo que más dolió fue que nos invitaron a Silvia y a mí de pajes para la ceremonia”.

Ereshkigal y Belial se negaron a dar una entrevista porque al parecer vendieron la exclusiva a un medio de comunicación de otra dimensión. 

Al cierre de esta edición, Silvia y Arturo habían aceptado ir a la ceremonia con la condición de que E&B les presentaran a algún demonio o algún ser en la boda. A lo cual ellos accedieron.