Mujer dice “para no hacerte el cuento largo” y hace el cuento más largo

Foto de Jeanie de Klerk en Unsplash (Susana Márquez no es la mujer de la foto).

Susana Márquez asistió, como cada martes, con sus dos mejores amigas a su ‘martecitos de Sushi’ al Izakaya de Álvaro Obregón. Ansiosa por contarles “con lujo de detalles” la cita de ensueño que tuvo con Charly, un bartender argentino que conoció en Bumble, Susana tomó la palabra en cuanto llegaron los aperitivos.

“Ella ni comió carpaccio porque estaba hablando, así que yo me comí su parte”, dijo Lau, una de las amigas de Susana, al cuestionársele sobre el incidente. 

Según fuentes cercanas, la historia de Charly apenas iba en que pasó por ella en moto, cuando Lau y Maite ya iban por la mitad de los rollos (California y Spicy Tuna, el favorito de Márquez), así que Susana decidió acelerar el paso de su historia, para lo cual dijo: “para no hacerles el cuento largo”. Esto puso en alerta inmediata a sus amigas.

Siempre lo hace, y se me hace grosero interrumpirla, pero cada vez que lo dice hace el cuento más largo. Digo, son matemáticas, son más palabras, punto.

Maite, amiga de Susana

«…Y obvio tampoco le digo porque al decírselo sería yo quien haría SU cuento más largo, y yo no soy esa persona”, aseveró Maite, mejor amiga de Susana desde tercero de primaria y testigo del acontecimiento. 

Y es que al parecer, esta no era la primera vez que Susana “no quería hacer el cuento largo”.

“Dice que no quiere, pero así empieza, luego da detalles bien raros y luego se enoja porque no come. Por ejemplo, ese día nos contó santo y seña de la moto del tal Charly, que era de pista… ¿quieres una pista? Yo no voy a pagar tu parte del Carpaccio, ya no”, mencionó cortante Laura ante los cuestionamientos.

Aunque los miembros del staff del establecimiento se rehusaron a dar más detalles, fue el mesero que las atendió y quien prefirió mantener su nombre anónimo, el que asegura que la reunión se extendió por siete horas.

Nunca había visto algo así, justo cuando parecía que iba a terminar, volvía a decir la frase y se alejaba más del final del cuento».

Testigo anónimo.

“Nunca había visto algo así, justo cuando parecía que iba a terminar, volvía a decir la frase y se alejaba más del final del cuento”, aseveró. «Es más, ni siquiera supe si el vato le gustaba, así de sencillo».

Después de dos rondas de postre y otras tres de té y café, las amigas tuvieron que terminar la reunión porque el establecimiento tenía que cerrar. Se dividieron la cuenta en partes iguales.

Hasta el cierre de esta edición el cuento no había terminado. Lo que sí había terminado era la relación de Charly y Susana.