Originaria de la Ciudad de México, microempresaria y compradora compulsiva de suéteres para sus tres hijos, Marisa Romero tiene un secreto extraordinario: Ella sí se deja el acondicionador por los cinco minutos indicados en la etiqueta: “…Lo he dejado actuar (el acondicionador) hasta siete minutos, no pasa seguido, pero sí, lo he hecho”, nos detalló una emocionada Marisa en la entrevista telefónica que Señora Editora le realizó.
De acuerdo a Romero, ni sus ocupaciones en casa, ni su negocio de Arte en Punto de Cruz (nos pidió que lo escribiéramos así, en altas) ni su club de lectura de tarot le han impedido frenar lo que para ella es un hábito maravilloso.
«…me quedé dormida mientras me bañaba. Al siguiente día noté la textura de mi pelo: SE-DO-SÍ-SI-MO. Así supe que ese era mi destino»
Marisa Romero.
“Todo empezó cuando nació Ramoncito, mi tercero. Un día, después de dar de comer y de dormir a todos, incluyendo a Agustín, mi marido, yo también me quedé dormida mientras me bañaba. Al siguiente día vi la textura de mi pelo: SE-DO-SÍ-SI-MO. Así supe que ese era mi destino”.
Los beneficios no paran ahí, querida lectora. Marisa nos cuenta que además de un ‘pelatzo’, desde que inició esta bonita tradición, ha logrado optimizar la práctica y aprovecharla a tal nivel que hace todo tipo de actividades mientras transcurre el tiempo mínimo recomendado. Desde lavar el baño (¿¡cómo no se nos había ocurrido!?) hasta estiramientos de yoga, todo lo puedes hacer mientras tu acondicionador actúa. Marisa incluso nos confiesa que ha buscado marcas y tratamientos que recomiendan superar la barrera de los cinco minutos, pero “eso no es para principiantes”, advierte Romero.
Gracias a su espíritu generoso, Marisa nos compartió, previo a la entrevista y para animar a nuestras lectoras a unirse a esta actividad, una lista de diligencias que ha solucionado mientras el acondicionador hace su trabajo:
- Responder correos
- Hablarle a su novio de la prepa
- Colgarle
- Agendar citas con doctores
- Fingir que no oye que sus hijos lloran
- Hablar con su mamá
- Tener crisis existenciales
- Dormir una siesta
- Llorar
- Ver series
- Arrepentirse de haberse casado
Tras algunos minutos de entrevista, Marisa nos confesó, con un indescriptible orgullo en su voz, lo que nunca hubiéramos imaginado: La entrevista nos la dio justamente mientras dejaba que su acondicionador actuara.
Si esto no te pone la piel chinita de orgullo y emoción, revísate, hay algo mal contigo.
Y a ti, Marisa, GRACIAS por ser la inspiración que tantas mujeres necesitábamos en estos tiempos difíciles.
