Foto de Bruno Gomiero en Unsplash.
Señoronas, digamos las cosas como son, desde que WhatsApp agregó la modalidad de mensajes de voz en 2013, nuestra vida cambió. La forma en la que nos comunicamos evolucionó para poder poner en palabras, risas y lágrimas todo lo que pensamos SIN SER INTERRUMPIDAS.
Ahora los mensajes de voz no son solo una forma de comunicación, son espejos de nuestras almas. Por eso generamos este test basado en un cuadrante que combina dos de las dimensiones que nos rigen.
¿Estás lista para calcular tu dimensión ética y moral?
- LEGAL BUENA
Tus mensajes tienen saludo y despedida, pero no le dedicas demasiado tiempo a eso. Te gusta la estructura y tus mensajes tienen un fin concreto. Tal vez es una invitación, un dato curioso o un chisme. Pero ese mensaje tiene un propósito que se cumple en el primer minuto del mensaje.
- LEGAL NEUTRAL
No rebasas los dos minutos de extensión. Eres cordial, pero no se puede esperar de ti un saludo y despedida todo el tiempo. Dejas muy clara la intención del mensaje, das información concreta. Inviertes tiempo en planear la estructura correcta, incluso te escuchas antes de enviar el mensaje, para asegurarte de que transmites lo correcto.
- LEGAL MALIGNA
Nada de saludos ni cortesías innecesarias. “Que me quieran como soy”. Eres eficiente, sí, pero puedes llegar a ser cortante. Quieres sacar algo de provecho de ese mensaje, por eso, al final dejas siempre una pregunta que comprometa al receptor del audio a que te dé la razón como: “Es un patán, ¿verdad que es un patán?”. Chica, no te preocupes, todas en algún momento buscamos validación.
- NEUTRAL BUENA
Tienes una idea de por qué envías el mensaje, pero también tienes un interés genuino por saber cómo está quien recibirá el mensaje. Tratas de ser amable y preguntas por la familia. Te desvías un poco del tema, pero no excedes los 2.5 minutos para hacer la pregunta o la confesión por la cuál estás ahí.
- NEUTRAL PURA
La esencia de la comunicación destilada. Quieres mandar un mensaje, pedir un favor, o reclamarle a alguien que se olvidó de tu cumpleaños y eso es exactamente lo que haces, sin adornos ni darle vueltas (¡¡incluso sin tono pasivo-agresivo ni sarcasmo!!) Tu especie es muy difícil de encontrar, se les conoce como las “Unicornio dorado del Whatsapp”. Si eres una de ellas, vales mil, nunca cambies. Si conoces a alguien así, no la dejes ir.
- NEUTRAL MALIGNA
Mandas mensajes cuyo objetivo no queda claro, pero a diferencia de tus amigas Neutrales, tú lo haces a propósito. Eres la que “mete hilo para sacar hebra”. Tu interlocutora, cuando menos lo espera, ya está dándote información que tú ni sabías que querías saber. Tienes un poder especial porque la gente confía en ti, pero recuerda que con un gran poder viene una gran responsabilidad.
- CAÓTICA BUENA
Eres la amiga de buenas intenciones con formas que no ayudan a nada. Así son tus mensajes, pueden tener la mejor intención, tal vez mandar un regalo, quizás quieras felicitar a tu amiga por algo, ofrecerle ayuda para mudarse, pero eres un desastre. Mandas mensajes cortados, no se te oye bien, tu interlocutora tiene que descifrar entre cuatro intentos fallidos de mensaje qué fue lo que quisiste decir.
- CAÓTICA NEUTRAL
Te caracterizas por mandar mensajes mientras estás haciendo otras cosas que (siendo honestas), consideras más importantes. Al no prestar suficiente atención al mensaje, se te olvida el propósito inicial. Te encontrarás repitiendo frases como: “y a todo esto, ¿por qué te conté todo eso?” o “para no hacerte el cuento largo” o el simple y claro “ya se me olvidó por qué te estoy mandando esto”. Y aún así, sin ningún sentido ni propósito, después de mínimo 5 minutos de hablar, mandas el mensaje. ¿Para qué? Nunca lo sabremos.
- CAÓTICA MALIGNA
No solo mandas mensajes mientras haces otras cosas, también describes lo que vas haciendo (sea o no de interés para tu interlocutora). Y aquí viene la parte maligna: el propósito real del mensaje queda escondido, encriptado entre 15 minutos de detalles innecesarios. Esto hace que la receptora de tu mensaje tenga que reproducirlo varias veces y hacer diagramas para desencriptarlo. El cierre del mensaje es una invitación para que tu interlocutora caiga en el mismo espiral maligno que tú, algo como: “muero por saber tu opinión de TODO esto…” o peor aún: “ay, ya me extendí otra vez, hay que hacer un pódcast”. Sabemos quién eres y te amamos, pero algo de autocontrol estaría lindo.
¿Tú quién eres?
Cuéntanos en los comments y compártele esta nota a tu amiga Caótica Maligna: esto tiene que parar.

