¿Crees que tú podrías lograrlo?
¿Qué pensarías si te dijéramos que puedes ganar dinero con solo ver tu reflejo todo el día? Exacto, suena como una estafa, un fraude piramidal o algo relacionado a algún tipo de fetiche. Pues no, para Myriam esta ha sido su vida desde julio del 2020.
S.E.: ¿Cómo empezó todo esto?
Myriam: Fue unos meses después de empezar el home office. Tal vez ya había notado señales de que algo andaba raro, pero fue hasta el jueves 9 de julio de 2020 que me di cuenta: no me acordaba de lo que había hecho en todo el día. Tuve unas juntas de trabajo en Zoom, pero ¿de qué se trataron? No lo sabía. ¿Algo de ventas? ¿Algo de proyecciones? En verdad no lo sabía.
S.E.: ¿Nada? ¿De plano?
Myriam: Solo me acordaba de que por ahí de las 4:30 de la tarde entraba una luz en mi sala que me favorecía muchísimo. Me afilaba la cara y me hacía ver angelical.
S.E.: ¡Uy, qué afortunada! La luz de esa hora suele ser difícil.
Myriam: ¡¿Verdad que sí?! Justo por eso me di cuenta de que todo lo que había hecho durante el día había sido verme a mí misma en las llamadas de zoom. Y casi todo mi día consiste en tener videollamadas así que… más de ocho horas viendo mi cara, mis reacciones, cómo la luz me iba cambiando las facciones.
S.E.: ¿Y qué hiciste? ¿Lo hablaste con alguien?
Myriam: Los primeros meses me lo guardé para mí misma. Era como un secreto que tenía conmigo. Me divertía muchísimo. Empecé a jugar con el fondo, con mis caras: cara de «qué risa tu chiste, jefa», cara de «estoy super ocupada, Javier, déjame en paz». Luego ponía mensajes secretos en la decoración, usaba diferentes personalidades, es más, hasta cambiaba mi «set».
S.E.: Pero… sabías que estabas en tu sala, que no estabas en un “set”, ¿cierto?… ¿cierto?

Myriam: Mira, la línea entre lo real y lo imaginario se hizo muy delgada, eso sí, de temas laborales, no tenía idea.
S.E.: ¿Cómo es posible?
Myriam: Una de las lecciones que me ha dejado esta situación es que no se necesitan tantos especialistas de logística en una startup*.
S.E.: Y ahora que vas a regresar a la oficina, ¿qué vas a hacer?
Myriam: Solo Dios sabe, Señora Editora, solo Dios sabe.
La entrevista terminó porque según nos informó Myriam, la luz perfecta se había terminado. Desde la redacción, te deseamos lo mejor, Myriam. Que tu luz nos siga inspirando y buena suerte de regreso al mundo presencial.
¿Algo similar te ha ocurrido, Señorona? ¡Cuéntanoslo! Nos encanta saber de ti.
*Tanto el nombre de la startup como el nombre verdadero de la entrevistada se mantendrán en secreto para no poner en riesgo el que parece ser el secreto mejor guardado de los recursos humanos.


